El Project Management Institute (PMI) es una asociación profesional sin ánimo de lucro dedicada recopilar el conocimiento y buenas prácticas en la gestión de proyectos, generar estándares sobre la misma y difundir la profesión a través de diversas certificaciones. El PMBOK (Project Management Book Of Knowledge) es la guía en la que se recogen los fundamentos y métodos contrastados. En la actualidad va por su tercera edición.
Conseguir que un proyecto tenga éxito, por encima de que simplemente sea ejecutado con corrección es una ardua labor para la que se necesita experiencia diversa. En concreto, el PMBOK identifica la necesidad de que la dirección del proyecto tenga conocimiento y habilidades en al menos cinco áreas de experiencia. Son las siguientes:
- La propia gestión o dirección de proyectos.
- El área de aplicación del proyecto, incluyendo normativas y regulaciones propias del área (en el supuesto de un proyecto de ingeniería industrial frente a uno de ingeniería informática, son campos distintos, no tienen porque seguir las mismas normativas).
- El entorno del proyecto, es decir, el contexto en el que se encuentra a todos los niveles: social, cultural, organizativo, económico.. Cual es la realidad que envuelve al proyecto y los factores que le influyen.
- El área de dirección en general, independientemente de que se trate de un proyecto. Comprende temas como la gestión financiera, la logística, la selección de personal..
- Las habilidades interpersonales, las que involucran más directamente a las personas, empezando por la comunicación, la negociación, el liderazgo, etc.
No es imprescindible, ni siquiera habitual que el peso del conocimiento en estas áreas de experiencia recaiga en una única persona. Todas son necesarias para que el proyecto consiga sus objetivos, y descuidar una de ellas puede dar el traste con el trabajo de muchos meses.
Imaginemos la carencia de cada una de ellas, tendríamos los siguientes 5 escenarios:
- Desconocimiento de la gestión/dirección de proyectos: parece claro que estaríamos dejando en manos de la suerte y de la inercia que un proyecto terminase bien. Pero contar con la suerte es una estrategia muy peligrosa.
- Desconocimiento del área de aplicación del proyecto: pensemos ahora en que se elabora un proyecto donde no se conoce ni el área de negocio ni la normativa o regulaciones vigentes. Se estaría ejecutando un proyecto por instinto, pensando que las cosas deben de ser de una manera cuando a lo mejor las leyes pueden estar marcando el camino contrario. ¿Qué ocurriría en una aplicación informática que tratase con datos personales y que no tuviese en cuenta las regulaciones de seguridad y privacidad de datos, (en España la LOPD)?
- Desconocimiento del entorno del proyecto: podríamos tener un proyecto que finaliza y es técnicamente correcto, pero el impacto en la organización a la que sirve no es el adecuado. Un proyecto de gran calado en la administración pública justo antes de unas elecciones podría ser considerado de electoralista y tener una repercusión negativa en la sociedad.
- Desconocimiento de temas genéricos de dirección: puede dejar cabos sueltos y generar muchas sorpresas. Supongamos que se ignora el proceso de compras de un material importante para el proyecto (a lo mejor creemos que la compra es inmediata y realmente se precisan meses de trámites administrativos)
- Carencia de habilidades interpersonales: es posiblemente el área cuyo conocimiento es más difícil de medir. Si tenemos en cuenta que un proyecto es algo único pero las personas, departamentos, organismos, etc. que lo sacan adelante también lo son, en seguida veremos su importancia. Por ejemplo un proyecto con un equipo desmotivado es un cheque en blanco para el fracaso.
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